¿Hay que dejar de utilizar lana?

Por Analhi Aguirre

La lana es uno de los materiales más usados en el mundo. Muchas veces y como pasa con otro tipo de productos, poca gente piensa cómo llega a nosotros.
No es una novedad que las ovejas son maltratadas cuando las esquilan. Un pequeño cálculo es más que ilustrativo: un esquilador tarda más o menos 3 minutos en pelar a uno solo de estos animales. La industria es un hecho voraz, cruel y en ocasiones desconocido. Entonces, la opción es muy simple o más bien de fábrica (literalmente, hablando y por lo repetitiva): no usar nada que contenga lana. Organizaciones famosas de defensa animal aconsejan usar poliéster, cuando conocemos los pésimos efectos para el medio ambiente, pues es a base de petróleo.
Ahora, teniendo en cuenta el cuidado de las ovejas, ¿qué pasa si no se esquilan? Hay casos conocidos de algunas que se perdieron y no fueron esquiladas por años poniendo en riesgo sus vidas. Según expertos, si no se les corta el pelo anualmente, no pueden comer ni moverse bien y lo que es peor, se llenan de moscas por el calor, cuestión que llega a ser mortal por causa de las infecciones.
Si el dinero no fuese lo más importante para la mayoría del mundo y existiese una situación ideal, las ovejas se esquilarían una vez por año no sólo por su bienestar, sino también por el nuestro, porque podríamos vestirnos con lana sin la industria de por medio. Se trataría de un intercambio feliz de convivencia, beneficioso para ambos. Para quienes estamos en contra de la producción desmedida, a costa de la vida animal, esta convivencia podría ser un hecho, que ojalá esté sucediendo en algún lado del planeta. Esperamos prontas noticias.

Moda vegana o la consciencia de vestirnos sin crueldad

Por Analhi Aguirre

Aunque parece que fue hace mucho, en realidad, hace unos pocos días que diseñadores de alta costura y altamente cotizados, como Giorgio Armani, Calvin Klein y Hugo Boss, se comprometieron a no usar pieles de animales en sus colecciones futuras. Es decir que todavía, a pesar de que sea difícil de comprender, la gente sigue pensando que vestirse con la piel de un ser vivo es un acto de buen gusto, moda o simplemente una señal de estatus social. Para quienes no estamos de acuerdo con este tipo de vestimentas, nos resulta totalmente ilógico vestirse, como si aún fuésemos cavernícolas.

En los últimos años, la moda vegana – toda clase de vestimenta que no utiliza animales para su elaboración- ha tenido un gran auge. Resulta que ser vegano o vegana va más allá de una forma de alimentarse. Porque al fin y al cabo, el respeto por los animales –tenga una piel “valiosa” o no- se define por el amor que les tenemos. No usar productos animales en nuestro vestuario –lana, cuero, seda- tiene que ver con llevar un estilo de vida coherente, una manera de vivir en consecuencia con los principios que nos sostienen.

Stella McCartney (Londres, 1971) es una joven diseñadora que, de algún modo, representa una nueva generación, no sólo de la moda, sino también del mundo. Su papá, Paul McCartney, es uno de los grandes defensores de los “Lunes sin carne”, y su mamá, Linda McCartney fue una enorme activista por los derechos de los animales. Bolsos, zapatos, botas son los diseños de Stella McCartney, una mujer que con su granito de arena colabora para que nuestro planeta esté un poquito más a salvo.

Ser conscientes de que nuestra ropa, zapatos, accesorios se confecciona con animales que son asesinados –cruelmente o no, qué importa- nos ayuda a estar comprometidos con nuestro entorno y con nosotros mismos. Además, sólo basta con tomarse el tiempo para informarse, y así descubrir qué tan creativo y protector puede ser el interesante mundo de la moda.

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