Tazón de quinoa con leche: merienda

Ingredientes 

1 taza de leche de coco o almendras

½ taza de quinoa cocida o avena

2 cucharadas de dátiles sin hueso o pasitas

2 cucharadas de nueces

1 cucharadita de vainilla

1 cucharadita de canela en polvo

1 cucharada de granola

1 taza de fresas o frutos rojos al gusto.

Procedimiento 

Licúa la leche de coco con los dátiles, la vainilla y la canela. Sirve en un tazón, agrega la quinoa y, sobre esto, acomoda las fresas en rodajas, las nueces y la granola.

 

Camotes horneados



Ingredientes 

1 camote cortado en gajos

2 cucharadas de fécula de yuka o papa (o harina)

Sal de mar al gusto

3 cucharadas de aceite de coco

Procedimiento

Remoja toda la noche en  agua los gajos de camote. Al día siguiente, escurre y mezcla en un recipiente con fécula, aceite y  sal (aquí puedes agregar otros ingredientes como hierbas finas, romero, tomillo, paprika, chile en polvo, etc.). Engrasa una charola de horno y acomoda los gajos de manera que no se peguen entre sí. Hornea a 180 grados por 25 minutos.

Sírvelos calientitos, acompáñalos con mayonesa, catsup, salsa picante. etc.

Recuperando el balance hormonal

Por Maylida Armas

Nuestro organismo es un laboratorio perfecto. Produce lo necesario en su justa medida para cumplir funciones específicas. El exceso o defecto de cualquier elemento, vitamina, mineral, proteína u hormona, produce desequilibrios de mayor o menor magnitud.

En el caso de las hormonas, los desequilibrios pueden ir desde afectación de nuestras emociones,  crecimiento y desarrollo, metabolismo, reproducción, hasta enfermedades relevantes como el cáncer.

Los factores que pueden desequilibrar las  hormonas en la mujer comúnmente son la menopausia, el embarazo, el ciclo menstrual, la píldora anticonceptiva, y los factores de estilo de vida, tales como los patrones de sueño inconsistentes, estrés, alimentación inadecuada y falta de ejercicio. Otras causas pueden ser problemas de tiroides o diabetes.

Entre los síntomas  que señalan que hay un mal funcionamiento hormonal se encuentran: trastornos de sueño, acné persistente, olvidos y descuidos frecuentes,  constante apetito, problemas digestivos, síndrome de intestino irritable, fatiga, cambios de humor, depresión, aumento de peso, dolores de cabeza y migrañas, sofocos y sudores nocturnos, sequedad vaginal, enfermedad fibroquística en los senos, disminución de la libido, sangrado uterino anormal, menarquía temprana, menopausia tardía, quistes, síndrome premenstrual, síndrome climatérico, entre otros.

Pero, ¿qué son las hormonas?

Son los mensajeros químicos del cuerpo  que controlan numerosas funciones, mientras circulan por el  torrente sanguíneo hacia los tejidos y órganos.  Son producidas por las glándulas endocrinas, entre las que se encuentran la pituitaria, la glándula pineal, el timo, la tiroides, las glándulas suprarrenales y el páncreas. Además de lo anterior, existen las hormonas sexuales, que se producen en los testículos y ovarios.

Está definitivamente demostrado que los niveles sanguíneos de hormonas dependen de la dieta. Una dieta rica en grasa aumentará los niveles de algunas hormonas en el cuerpo de una mujer a través de una variedad de mecanismos y ocasionará dificultades como obesidad, diabetes, problemas cardio-vasculares etc. Asimismo, el consumo de alimentos que ha recibido hormonas, como la carne, pollo, huevos y lácteos, contribuye a superar el límite saludable en nuestro cuerpo.

En el caso de la mujer, al llegar a la menopausia, disminuye la producción natural de algunas hormonas, que resulta conveniente equilibrar a niveles normales. Los desagradables  “calores” que ocurren en este período, con frecuencia son tratados con tratamientos de reemplazo hormonal, lo cual en algunos casos es un detonante para la formación de cáncer. Sin embargo, la disminución  de estas molestias, e incluso su no aparición, puede  lograrse a través de la alimentación saludable, consistente en el consumo de alimentos vivos, disminución de los alimentos industrializados y prescindir de alimentos de origen animal: carnes, pollo, pescado y lácteos.

La maquinaria sabia y maravillosa de nuestro organismo se encarga de tomar lo que necesita y eliminar los excesos, siempre y cuando la cuidemos con nutrientes y complementemos con aire y agua pura, ejercicio y, sobre todo, alegría de vivir

La alimentación es un acto de amor

Por Maylida Armas

La  alimentación  es un acto voluntario y consciente con el cual calmamos el hambre y satisfacemos una necesidad vital de nuestro cuerpo. La calidad del alimento que usemos hará la diferencia entre salud y enfermedad.

Debemos estar conscientes que no solo nos nutren las vitaminas y minerales que contengan nuestros alimentos, nos nutren igualmente otros elementos que normalmente no vemos en nuestro plato, como son el agua y el aire puro,  las condiciones en que se produjo el alimento,  las personas que intervinieron para que llegara a tu casa y las manos que lo prepararon para  llevarlo a tu mesa.

Somos lo que comemos, lo que respiramos, lo que hacemos, lo que bebemos, lo que sentimos, lo que decimos y nuestro cuerpo responderá en función de estas variables. Conectar con el cerebro del corazón nos ayudará a sintonizar  más armoniosamente con un estilo de vida natural, incluso dentro de las ciudades y nos inspirará a dar pasos que constituyan un aporte al cuidado de nuestro entorno y al conocimiento de la increíble interdependencia que tenemos con todo y con todos.

Una cucharada de alimento llevada a nuestra boca lleva consigo, la energía de quien lo preparó, el dolor o la alegría de quienes participaron en su procesamiento, la gratitud de quien lo consume. Por ello, es vital observar lo que la naturaleza nos ofrece y encaminarse a buscar los alimentos que tengan menor procesamiento. Eso se logra consumiendo productos locales, ya que en ellos podemos generalmente conocer cómo han sido cultivados o elaborados.

Ya en nuestra casa,  en nuestra familia, será muy fácil poner en cada  plato una dosis de amor, cuidar que esté bien balanceado, bien servido, que tenga muchos colores. Tener una actitud equilibrada durante la preparación, sentir agradecimiento de ese alimento que sale de tus manos, generar un clima armonioso, hacer que cocinar sea una especie de ritual para nutrir la familia con amor.

Y luego, al sentarnos a la mesa, disfrutar los sabores, masticar muchas veces, disminuir el consumo de líquidos para que nuestro estómago trabaje  mejor, tener conciencia de que cada bocado nos está nutriendo. El amor es el factor fundamental para mantenernos sanos y felices.

La Casita Ecovegana te invita a su biblioteca

La lectura hace muy bien al cuerpo y a la mente. Sin embargo, no sólo leer es importante, sino también el lugar donde lo hacemos. Los espacios amables multiplican las ganas de disfrutar información que nos interesa y que, en ocasiones, cuesta conseguir. A la gente de Zihuatanejo, Guerrero, le gusta mucho leer. Por eso, Soy Zanka te recomienda 5 sitios ideales para que te entregues a los libros, entre ellos, nuestra Casita Ecovegana, que cuenta con ejemplares de consulta abiertos a todo público de lunes a viernes de 8:00 a 20:00.

Entérate aquí cuáles son los otros 4 lugares y por qué debes acercarte a nuestra Cooperativa Ecovegana.

 

 

Margarina vegana

Ingredientes

1 taza de aceite de coco

1 taza de aceite de oliva

1/4 de  cucharadita de cúrcuma en polvo

1 pizca de sal.

Preparación

Licúa suavemente los aceites por 5 minutos y agrega cúrcuma y sal. Licúa 2 minutos más. Pasa a un recipiente de vidrio con tapa y refrigera toda la noche. Al día siguiente vacía esta margarina en la licuadora y nuevamente emulsiona por 5 minutos. Vuelve a poner en el recipiente y deja endurecer. Utilízala como desees, es excelente para repostería.