Cosmética básica saludable

Por María Luisa Quintero

 Mantenernos jóvenes, sanos y con una piel juvenil siempre es un tema de interés. Una alimentación saludable es la base de una salud óptima y desempeña un papel fundamental en la belleza exterior. Pues, si bien es necesario cuidar nuestra piel con mascarillas, exfoliantes o vaporizaciones, también es importante aprender a elegir conscientemente lo que nos llevamos a la boca.

Los antioxidantes 

Un antioxidante es una molécula que evita y combate la oxidación de otras moléculas. Los oxidantes se acumulan en nuestro cuerpo por el estrés, sedentarismo, deshidratación, ejercicio intenso por largos periodos de tiempo y también por comer alimentos sin nutrientes (muy procesados e industrializados, fritos, harinas y cereales refinados), ocasionando vejez prematura, enfermedades, deterioro y estrés a los órganos esenciales. Consumir un gran abanico de frutas y verduras crudas, principalmente que contengan Vitamina C, vitamina A (betacarotenos) y Vitamina E, le dará al cuerpo los nutrientes y antioxidantes necesarios.

Vitamina C: cítricos como limón, naranja y toronja. Todas las bayas o frutas del bosque como fresas, moras, frambuesas, zarzamoras y arándanos frescos. Coles como brócoli, berza, coles de Bruselas, además de pimientos verdes, perejil y guayabas, entre otros.

Betacaroteno, precursores de la vitamina A: vegetales y frutas amarillos y naranjas como zanahoria, betabel (tallos y hojas también) pimiento amarillo y naranja. Estos colores o pigmentos (precursores) se metabolizan en el hígado produciendo vitamina A,  logrando así tener más antioxidantes. Y no debemos olvidar las espinacas, ricas en carotenoides, la sandía y el jitomate.

Vitamina E: se trata de una vitamina liposoluble, es decir, se solubiliza en aceite. Es un gran compuesto de antioxidantes y lo podemos encontrar en los aceites de germen de trigo orgánico, de hemp, de oliva y de coco. Recuerda que estos aceites deben ser prensados en frío y orgánicos. La vitamina E también se encuentra en nueces como almendras y avellanas, semillas como girasol, pepita de calabaza y ajonjolí, hojas verdes como berza, perejil, espinacas, acelgas, aguacate.

Recomendaciones finales

  • Aumentar estos alimentos a nuestra dieta
  • Bajar el consumo de alimentos chatarra
  • Tomar dos jugos o batidos verdes al día
  • Iniciar la comida con una ensalada cruda
  • Tomar dos litros de agua o líquidos diarios.

Si sigues estas recomendaciones de alimentación y continúas con tu ritual de belleza diario (sólo con productos naturales), verás  resultados sorprendentes en menos de dos semanas.

La alimentación es un acto de amor

Por Maylida Armas

La  alimentación  es un acto voluntario y consciente con el cual calmamos el hambre y satisfacemos una necesidad vital de nuestro cuerpo. La calidad del alimento que usemos hará la diferencia entre salud y enfermedad.

Debemos estar conscientes que no solo nos nutren las vitaminas y minerales que contengan nuestros alimentos, nos nutren igualmente otros elementos que normalmente no vemos en nuestro plato, como son el agua y el aire puro,  las condiciones en que se produjo el alimento,  las personas que intervinieron para que llegara a tu casa y las manos que lo prepararon para  llevarlo a tu mesa.

Somos lo que comemos, lo que respiramos, lo que hacemos, lo que bebemos, lo que sentimos, lo que decimos y nuestro cuerpo responderá en función de estas variables. Conectar con el cerebro del corazón nos ayudará a sintonizar  más armoniosamente con un estilo de vida natural, incluso dentro de las ciudades y nos inspirará a dar pasos que constituyan un aporte al cuidado de nuestro entorno y al conocimiento de la increíble interdependencia que tenemos con todo y con todos.

Una cucharada de alimento llevada a nuestra boca lleva consigo, la energía de quien lo preparó, el dolor o la alegría de quienes participaron en su procesamiento, la gratitud de quien lo consume. Por ello, es vital observar lo que la naturaleza nos ofrece y encaminarse a buscar los alimentos que tengan menor procesamiento. Eso se logra consumiendo productos locales, ya que en ellos podemos generalmente conocer cómo han sido cultivados o elaborados.

Ya en nuestra casa,  en nuestra familia, será muy fácil poner en cada  plato una dosis de amor, cuidar que esté bien balanceado, bien servido, que tenga muchos colores. Tener una actitud equilibrada durante la preparación, sentir agradecimiento de ese alimento que sale de tus manos, generar un clima armonioso, hacer que cocinar sea una especie de ritual para nutrir la familia con amor.

Y luego, al sentarnos a la mesa, disfrutar los sabores, masticar muchas veces, disminuir el consumo de líquidos para que nuestro estómago trabaje  mejor, tener conciencia de que cada bocado nos está nutriendo. El amor es el factor fundamental para mantenernos sanos y felices.

¿PH y dieta alcalina?

Alimentación alcalina igual a salud óptima

Por María Luisa Quintero

La función del PH base o Potencial de Hidrógeno es medir en una escala de 0 a 14 el nivel de acidez o alcalinidad de un fluido, donde el 7 sería el neutro, es decir, cualquier medida debajo del 7 sería ácida y sobre el 7 sería alcalina.¿Para qué nos sirve saber esto dentro de la alimentación? Para distinguir el tipo de alimento que nos llevamos día a día a la boca. Esto nos da la seguridad de estar consumiendo alimentos que nos nutren y no, que nos engordan y enferman.

Está comprobado que la acidez es el ambiente propicio para que se desarrollen diferentes tipos de bacterias, virus o enfermedades como cáncer, diabetes, cardiovasculares, artritis, fatiga o cansancio, gota, exceso de ácido úrico, hipertensión, obesidad mórbida por mencionar algunas. Cuando cambiamos ese estado de acidez en la sangre a un ambiente alcalino a través de la alimentación, inmediatamente comienza la curación y sanación del cuerpo, así como su regeneración. La alimentación basada en vegetales, de preferencia crudos, frutas, granos, semillas, nueces, leguminosas y cereales, grasas saludables y vegetales, agua pura está más inclinada al lado alcalino de la escala (7.3, lo ideal). Comiendo de esta manera aseguras una vida con mejor calidad, más sana, feliz y longeva.

La alimentación basada en harinas refinadas, grasas saturadas, lácteos, carnes, embutidos, panadería comercial, galletas comerciales, helados comerciales, azúcares refinados, sopas instantáneas, alimentos industrializados, bebidas azucaradas, botanas, comida fritas o elaborada con mucho aceite, refrescos nos lleva a un estado de acidez (6.5 o menos en la escala)

La única función que tienen estos “alimentos” es crear enfermedades y dolencias. Entonces la persona procede a medicarse: esto no asegura la curación, pero sí produce un grave deterioro de la microbiota (flora) intestinal provocando también graves problemas de tipo emocional.

Nuestra propuesta es incluir a tu dieta más alimentos naturales, un jugo en tu desayuno con alguna verdura previa a esta primer comida, una gran porción de ensalada con vegetales crudos y aderezos caseros, además de agregar aguacate y germinados, antes de tu comida regular. En la cena una porción de vegetales o un jugo con verduras hará maravillas en tu digestión. También la cantidad que agua pura que tu cuerpo requiere. Haz pequeños cambios poco a poco en tu alimentación como:

  • Cambiar arroz blanco por integral, sopa de pasta por quinoa, aceites comerciales por aceite de aguacate, de oliva y aceite de coco, pan comercial y de harinas refinadas por un buen pan integral de buena calidad y pequeña producción, leche de vaca por leches de almendras, ajonjolí, arroz integral, quinoa y nueces. Incluye más proteínas vegetales como lentejas, frijoles, quinoa, garbanzos, espirulina, vegetales de hojas verdes.

Es muy importante iniciar cambios en la dieta pues está comprobado que se necesita 20 elementos alcalinos por uno ácido para contrarrestar la acidez en la sangre. Los cambios se dan poco a poco y con paciencia. No desesperes, pues esta es la puerta a la buena salud de toda tu familia. Procurar buenos hábitos alimenticios a nuestros seres queridos es el mejor beneficio que les podemos dar.

La paz empieza en nuestro plato

Por Maylida Armas

Una dieta vegetariana nos proporciona energía pacífica y amorosa, no solo a nuestro cuerpo sino a nuestro espíritu. Mientras los seres humanos sigan masacrando y devorando a sus hermanos los animales, reinará en la tierra la guerra y el sufrimiento y se matarán unos con otros, pues “aquel que siembra el dolor y la muerte no podrá cosechar ni la alegría, ni la paz, ni el amor”, Pitágoras. 

Podemos definir la paz como un estado de nivel social o personal, en el cual se encuentran en equilibrio y estabilidad las partes de una unidad. La paz se ve reflejada en nosotros y nuestro entorno. Hay muchos caminos hacia la paz, pero todos parten de la conciencia individual que genera acciones  alineadas con la compasión, el amor,  la misericordia y el respeto, entre otros.

La medicina china desde tiempos inmemoriales estableció una relación recíproca entre nuestros órganos, emociones  y pensamientos; de modo que una emoción podría afectar el funcionamiento del órgano sensible a la misma, así como un órgano con mal funcionamiento genera las emociones con las que está relacionado.

Pondremos como ejemplo el hígado, nuestro maravilloso laboratorio interno. El hígado tiene una relación recíproca con emociones como la ira, violencia, agresividad, e impaciencia, entre otros. Dichas emociones lo afectan y a su vez su mal funcionamiento por otros motivos, las genera. El buen o mal funcionamiento de un órgano depende en gran medida de nuestros alimentos y en el caso del hígado,  el consumo de carnes genera su bloqueo.

Nuestros alimentos, entonces,  inciden en nuestro comportamiento y es por eso que el proceso de paz empieza en nuestro plato. Y no nos referimos solamente a la ausencia en ese plato de alimentos de origen animal, ni a que solo contenga alimentos saludables. Hablamos de que estemos seguros de que  su proceso para llegar a nuestra mesa  haya estado alineado con la paz a través de  la misericordia, compasión, protección al medio ambiente y bondad, como mencionamos al principio.

La espiritualidad oriental nos enseña que la comida está impregnada de amor, y que los alimentos llevan en ellos la energía de cómo se han elaborado. Si las personas que los han manipulado lo han hecho con ira, resignación, tristeza o miedo, con crueldad hacia los animales o haciendo estragos en el medio ambiente, ingeriremos esas vibraciones negativas.

De esto se trata la Alimentación Consciente, que también podemos llamar alimentación para la Paz: no solo de cuidar el alimento en sí, sino de tener idea del camino que ha recorrido hasta llegar a tu plato y de saber la huella ambiental que ha dejado.

Cuando nos concientizamos de esto, necesariamente volvemos los ojos hacia el veganismo; nos damos cuenta de toda la violencia, dolor y sufrimiento que  hay detrás de un muslo de pollo o un vaso de leche. Percatarnos de esto y hacer algo al respecto tan mínimo como simplemente no comprar esos productos, representa un paso más hacia el camino de la paz.

El mundo vegetal nos ofrece absolutamente todos los nutrientes que necesita nuestro cuerpo y alma para mantener una salud física y emocional perfecta. Cada alimento se ha nutrido directamente de la energía del sol, del árbol y de la tierra, ha recibido la lluvia, se ha humedecido con el rocío, ha sido acariciado por el viento…es alimento vivo cuyos nutrientes son absorbidos por nuestro organismo en forma directa y sin desgaste de la propia energía.

Seguir y promover la filosofía vegana, nos coloca en el camino de la paz con nosotros mismos, con los animales, con la comunidad y con el medio ambiente, nos coloca en el camino de la evolución. Al final del día lo importante es saber cuánto amor hemos puesto en el mundo y cuánto sufrimiento hemos aliviado.