¡Tortuguitas!

El campamento tortuguero Ayotlcalli

Por Maylida Armas

El Campamento Tortuguero Ayotlcalli nace en el año 2011 cuando Damaris Marín y algunos amigos sensibilizados por la vida marina se dieron cuenta que aproximadamente 15 kilómetros de playa de Zihuatanejo eran destino de anidación de tres de las siete especies de tortugas marinas que se encuentran en peligro de extinción.

El lugar ya era visitado regularmente por los comerciantes ilegales de huevos y tortugas que amenazaban con acelerar  la desaparición de estas especies. El proyecto empezó como un sueño seguido de una acción que ha marcado la diferencia y la esperanza para que el ciclo de vida se siga realizando en aquellas costas.  Empezaron con promover el cuidado y protección de los huevos apoyándose en voluntariado local, aunque actualmente entre los meses julio y diciembre, llegan voluntarios de otros países y a pesar de que no es un recurso constante pues vienen por cortos períodos, la ayuda que prestan es de mucho valor.

Las jornadas con voluntarios incluyen recorridos nocturnos en busca de nidos. Los huevos encontrados son trasladados a un corral de incubación. Cuando eclosionan los neonatos, son liberados en el lugar de donde provienen.  Se hace este proceso siempre esperando que las hembras regresen a su lugar de nacimiento fortaleciendo el ciclo de vida  que se ha sucedido por millones de años y que está amenazado.

Pero la tarea del Campamento Tortuguero Ayotlcalli no queda en  la atención directa a las tortugas, pues están conscientes de que la mejor manera de protegerlas es creando conciencia especialmente en los más jóvenes. Por ello,  organizan visitas a escuelas o las reciben en sus instalaciones para intercambiar nociones sobre educación ambiental y para apoyarles en labores de pintura o limpieza.

Asimismo acompañan a otras organizaciones que trabajan en la comunidad de Zihuatanejo en actividades alineadas con el cuidado del medio ambiente y protección de los animales. Participan en campañas de  limpieza de  playas, esterilización de mascotas e incluso distribución de útiles escolares y regalos de reyes a los niños necesitados del entorno. También son parte de talleres y simposios nacionales e internacionales presentando el proyecto, ademas de promover reuniones de trabajo con otros campamentos tortugueros dentro y fuera del estado, que les permite aportar conocimientos y acciones para investigación científica.

Anualmente organizan un campamento de verano para niños donde la convivencia les permite acercarse más a la sensibilización hacia el medio. La atención de los adolescentes permite igualmente alejarlos de malas influencias y formar líderes positivos, honestos y comprometidos.

Toda esta encomiable labor se hace a corazón y pulso, por ello parte del trabajo es conseguir recursos para seguir adelante, para lo cual todos los sábados son parte activa del Ecotianguis Sanka y organizan eventos deportivos y conciertos culturales.

Tú también puedes apoyarles, uniéndote a sus voluntarios para tener experiencias inolvidables vivenciando el inicio de la vida de cientos de tortuguillas e incluso haciendo donativos. ¡Sigue sus redes sociales y ayuda a salvar una tortuga!

Twitter: @ayotlcalli

Facebook: Campamento Tortuguero Ayotlcalli

 

Todos somos mamíferos: Proyecto Ballenas de Guerrero

Por Analhi Aguirre
En el cuento “El ruido del trueno” (1952), el escritor Ray Bradbury nos plantea una polémica fantasía científica: en un futuro no muy lejano, el ser humano ya viaja en el tiempo y existen safaris para ir a la prehistoria y cazar dinosaurios. Únicamente que debe hacerse con sumo cuidado, sin alterar nada que pueda cambiar el devenir de la historia. No obstante, el protagonista del relato pisa una mariposa, sin imaginarse las consecuencias no sólo a nivel macro – la evolución entera- sino también en su propia vida.

Hasta aquí, literatura. Ahora, ¿qué pasa cuando miles de animales se extinguen en nuestro planeta? ¿Cuáles son las secuelas que todavía no alcanzamos a visualizar y menos presenciar? ¿Acaso que desaparezca una ballena no es tan importante como esa mariposa de Bradbury? Por eso y por mucho más, es necesario que le demos la relevancia que se merecen ciertos proyectos de protección ambiental, como el que se realiza en las costas de Guerrero.

La ballena jorobada migra cada invierno para esta zona del Océano Pacífico y una gran cantidad de turistas, pescadores y demás personas interesadas se acercan sin tener en cuenta el estrés y daños al que puedan someterlas. Lisa y llanamente porque esta zona de avistamiento no está protegida, pues no hay estudios sobre la población de estos animales ni de sus costumbres en general, junto con un desconocimiento de los cuidados de avistamiento. En la Bahía de Petatlán, Zihuatanejo, Ixtapa y Troncones estos enormes seres están a punto de ser esa mariposa: son aproximadamente 2000 y necesitan nuestro apoyo para que sepamos más de ellas y, así, evitar su desaparición.

Aunque en México el avistamiento de ballenas está reglamentado, casi nadie conoce estas leyes. El proyecto “Whales of Guerrero Research Project” se propone: 1- Lograr estudios concretos acerca de las ballenas jorobadas y sus hábitos, 2- Realizar talleres y cursos para informar sobre las leyes protectoras hacia estos animales. Estas dos metas encierran grandes objetivos que van desde cuidar mejor a las ballenas y su región en esta parte del mundo, elevar la cantidad de turistas y generar trabajo en los locales e incluso, a nivel internacional, darle a la ciencia marina un modelo de trabajo para que sea utilizado por otras franjas geográficas que tengan estos mismos inconvenientes.

Si dejamos de atender a seres sintientes que nos están pidiendo ayuda, nos olvidamos que, al fin de cuentas, todos somos mamíferos.

Conoce más sobre este proyecto aquí.

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Inspiración y ciencia: ¿qué sienten y piensan los animales?

Amar la vida en todas sus formas. Sabemos muy poco de lo que piensan y sienten otros seres vivos. ¿Somos capaces de utilizar lo que tenemos para simplemente dejarlos continuar?

En esta plática Carl Safina nos explica desde la ciencia la relación de los seres humanos con la naturaleza para darnos inspiración y esperanza.

Para conocer más sobre el trabajo de Carl Safina visita su sitio aquí.

Ilustración de Víctor Manuel García Bernal, conoce más de su trabajo aquí.

Zoológicos, cosa del pasado

Por Analhi Aguirre

En alguna foto de nuestra memoria, existe una del paseo al zoológico. Todo se vuelve un recuerdo inolvidable: la emoción de la familia al mostrarnos esos animales salvajes e increíbles, sólo vistos en la televisión o el cine, la adrenalina de estar tan cerca, la excursión por esos caminos llenos de seres sintientes enjaulados…

¿Es tan bueno para los niños que los guiemos por un recorrido con animalitos que no están en su hábitat natural, que sufren y muchas veces mueren? ¿Acaso todo tiene que ver con nosotros, los adultos, que queremos renovar esas imágenes pasadas o, lo que es peor, activar el ego al exponerles un mundo desconocido y “maravilloso”? ¿O quizás pongamos en acción la excusa máxima: salvarlos de la extinción cuando lo que hay que hacer es detenerla? Hemos tenido demasiados ejemplos para saber que los zoológicos no son buenos para los animales, y dicen, que “para muestra sobra un botón”.

Entonces, ¿cuál es el significado de esta clase de exposición, donde lo único que hacemos es imponer el supuesto “dominio” de la humanidad sobre la bestia? Los zoológicos ya no deberían existir ni tampoco los acuarios ni serpentarios ni ningún tipo de cuadrado ficcional que encierre a los animales. Como si ellos nos lo hubiesen pedido. Además, en este momento, con toda la tecnología y viajes que hay, es muy probable que podamos acceder a ver y sentir a estos seres en espacios más amables como reservas ecológicas u otro tipo de sitios similares.

Sin embargo, estas palabras y otras miles que también se están escribiendo en este instante parecen no bastar. Porque lo que urge es una reflexión, una toma de conciencia, un ponerse en la piel. Pues, en ocasiones, ir al zoológico es parte de esas tradiciones que seguimos sin tener en cuenta realmente en qué consisten, para qué sirven. Es importante darle a estas costumbres una nueva oportunidad con el fin de percibirlas de otra forma, una más humana y animal. En definitiva, con un poco más de amor y sentido común.

Cómo ayudar a las tortugas marinas

Hay siete especies de tortugas marinas y todas ellas están amenazadas o en peligro de extinción. ¿Quieres ayudarlas?

Por Elena Hernández

Mientras estés en la playa, hay 5 cosas que puedes hacer para proteger el hogar de las tortugas marinas, y de paso, mantener una playa limpia:

  1. No utilices luz artificial en la playa durante la noche, ya que cuando las tortugas anidan, las luces pueden desorientarlas o asustarlas. Si la luz de la luna no es suficiente, puedes cubrir tus lámparas con celofán rojo.
  2. Evita prender fogatas. Al igual que la luz, el calor de las fogatas puede desorientarlas y causar que se dirijan hacia el fuego.
  3. No tires basura. Es importante mantener limpias las playas, sobre todo por las bolsas de plástico, ya que las tortugas las confunden con medusas y pueden asfixiarse.
  4. No molestar a las tortugas que pondrán huevos. Las hembras se pueden asustar fácilmente y regresar al mar sin dejar sus huevos.
  5. Mantenerse alerta al usar un bote. Las aspas y el mismo bote pueden lastimar seriamente o incluso matar a las tortugas.

Ahora ya lo sabes, hagamos conciencia de nuestro comportamiento en la playa. El mar es hogar de muchas criaturas. Cuidemos el ecosistema acuático.

Tortuga Laud en Zihuatanejo
Tortuga Laud en Zihuatanejo

Hablemos de unicel

El unicel es un material plástico y rígido formado por un poliestireno al que podemos identificar con el número 6 rodeado por tres flechas en el fondo de los envases que consumimos.

¿Sabías que el unicel representa el 30% de la basura que se encuentra en los tiraderos de todo el mundo? Es hora de disminuir su consumo.

En México se producen 8 millones 500 mil toneladas al año, y puede tardar entre 500 y 800 años en degradarse, permaneciendo así en el medio ambiente mucho más incluso de lo que puede vivir un ser humano. Por eso la próxima vez, trata de evitarlo. La tierra y el medio ambiente te lo agradecerá.

©iamboey.com
©iamboey.com

¿Qué significa biodegradable?

Biodegradable significa que se puede deshacer con el sol, la lluvia y/o con la ayuda de los animales o microorganismos del medio ambiente.

Un producto o sustancia es biodegradable cuando se puede descomponer hasta llegar a lo más básico de los elementos químicos que lo conforman, con la ayuda de la acción de plantas, animales, hongos y microorganismos. Todo esto debe ocurrir en condiciones ambientales naturales.

No todas las cosas biodegradables se descomponen a la misma velocidad, es decir, una cáscara de plátano tardará menos tiempo en deshacerse que un pedazo de madera, ya sea por su composición o por las condiciones del medio en el que se encuentran.