La belleza eficaz de Planet Earth II

Cuando somos sorprendidos por imágenes de la naturaleza captadas por una mirada detrás de una cámara, es imposible dejar de admirar el Planeta Tierra donde nos toca vivir. David Attenborough (Inglaterra, 1926) nos permite admirar la vida de los seres con quienes compartimos el espacio. “Planet Earth II (2016) de la BBC es una miniserie hecha para televisión que tiene su precuela con el mismo título, pero 10 años antes. La trama de la belleza develada por del lente de Attenborough logra que seamos más conscientes aún de los cuidados que merece nuestro planeta y sugiere, una vez más, que  su supervivencia depende de todos.

Conoce más sobre estos documentales aquí.

Navidad ecológica

Por Maylida Armas

Entre nuestras tradiciones de la época decembrina, está la decoración de nuestros hogares, calles, y plazas. El árbol, aunque no constituye una tradición autóctona, con los años se ha convertido en uno de los símbolos más importantes de la navidad. Un hermoso árbol lleno de luces y adornos cuya base acoge los regalos para nuestra familia.

Sin embargo, nuestro planeta está cambiando. La intervención del ser humano a lo largo del tiempo ha alterado su equilibrio y es hora de analizar cada cosa que hacemos porque todo, absolutamente todo, tiene repercusión en nuestro entorno y tiene la capacidad de mejorar o empeorar su situación con las obvias consecuencias para la vida. Entonces te invitamos  a vivir esta navidad con mucho amor hacia tu familia y amigos, pero también hacia tu entorno,  medio ambiente y planeta. Una de las formas de hacerlo, es pensar antes de adquirir un árbol de navidad. Allí nos encontramos con un dilema: natural o artificial.

Los árboles naturales aún cuando son sembrados para venderse como árboles navideños, deben ser talados para decorar nuestros hogares tan solo por un mes. Muchos argumentan que cumplen su labor de aportar un ecosistema y limpiar el aire durante su corta vida, además de apoyar económicamente a los campesinos que se ocupan de su siembra. Sin embargo, no dejan de ser un gran negocio y representan un impacto desfavorable para el medio ambiente, además de ser una práctica banal: cortar un árbol para usarlo tan poco tiempo. Recordemos que los árboles son vida y en lugar de sembrarlos para talarlos a los 5 u 8 años,  la meta debería ser reforestar las grandes extensiones que el hombre ha destruido. Muchos de estos árboles, una vez que han cumplido la función de decorar nuestras casas, son tirados a la basura sin siquiera tratar de devolver a la tierra sus nutrientes a través de la materia orgánica generada luego de su descomposición.

Los árboles artificiales, por su parte, son contaminantes, hechos de PVC, uno de los plásticos más dañinos derivado del petróleo. Algunos contienen incluso plomo. Por supuesto, tienen la ventaja de ser reutilizables por mucho tiempo, pero una vez que ya no lo queramos, pasará a formar parte de la inmensa cantidad de basura no degradable y contaminante sobre el planeta. Es importante destacar que durante su fabricación se desprenden agentes muy tóxicos que contaminan los alrededores de las fábricas afectando ecosistema, comunidades y animales.

Hay opciones interesantes para vivir una navidad verde:

  • Utiliza árboles vivos, decorando alguno del jardín o compra un pino en una maceta
  • Busca una rama seca con bonita forma y agregarle su adorno o hazlo tu con material de  reciclaje.
  • Finalmente, puedes prescindir del árbol y sustituirlo por un nacimiento. Aunque es importante mencionar que hay que evitar el musgo pues la extracción del mismo erosiona los suelos creando un daño ecológico que tarda años en recuperarse.

Las luces son otro factor que podemos controlar para lograr una navidad más compasiva con el planeta. Durante el mes de diciembre el consumo de energía a nivel mundial aumenta abruptamente de una manera alarmante y mientras más electricidad se use en el mundo, mayor temperatura tendrá nuestro planeta, contribuyendo así al mayor gasto energético y al calentamiento global.  En este sentido recomendamos usar menos luces y preferir las tipo LED o de baja potencia para ahorro de energía  y menor calentamiento o sustituir las extensiones de luces intermitentes por dos o tres focos en la base del árbol. También puedes controlar el tiempo en que permanecen encendidas,  usándolas solamente en las fechas  en que sean necesarias y apagándolas antes de  irnos a dormir.

Otras costumbres amorosas del tiempo decembrino son los regalos y tarjetas. Te invitamos a vivir una navidad  más verde utilizando material de reciclaje para hacer los adornos de tu casa y de tu árbol, para envolver los regalos y hacer tus tarjetas. Revistas, telas, bolsas de papel o incluso papel periódico harán que tus regalos luzcan maravillosos. Sustituye los moños por otros hechos por ti misma/o. Es impresionante como adorna un envoltorio una hoja, flor seca o una ramita. En cuanto a las tarjetas navideñas, sin duda tendrán más valor, si están hechas con tus manos de una manera compasiva y amorosa con el entorno y si lo prefieres, siempre tienes la opción de enviar tus felicitaciones por mail o mediante una tarjeta virtual.

Y cuando compres obsequios, trata de estar atento/a a lo que compras, no te dejes llevar solo por su apariencia. No promuevas la explotación animal. Evita comprar artículos de cuero o piel. Regala artículos artesanales elaborados con bajo impacto ambiental o plantas y sé consciente de que así estás ayudando a los productores locales más humildes y participando en el cambio.

Y como último consejo, no obsequies animales de compañía. La vida no se regala, además en todo caso  debemos, asegurarnos que quien recibe tenga las condiciones para garantizar el cuidado que requiere la mascota.

Ecovegana te desea una feliz navidad y próspero año nuevo.

10 sugerencias ecológicas poco comunes  

Por Analhi Aguirre

A veces ser parte una cultura ecológica, tiene que ver no sólo con cuidar nuestro entorno próximo, sino también con nuestros propios espacios íntimos. Al fin y al cabo, proteger la naturaleza es reconocernos como seres sintientes, sociables, con ganas de compartir. Por eso, y si la ecología estudia la relación de los seres entre sí y su medio ambiente, haz tu pequeña gran parte:

  • Recicla tus acciones significativas
  • Disminuye el mal humor
  • Escribe 3 tareas que le debes a la tierra
  • Saluda al mar, las nubes, el sol, tu jardín
  • Agradécele a tu mascota su atención
  • Deséale un buen día a tus vecinos
  • Comparte lo que cocinas
  • Sé responsable de tu propia alimentación
  • Observa con detalle el paisaje
  • Ten en cuenta que tu lugar en el planeta es único.

Porque ser ecológico o ecológica también resulta de un equilibrio de sentimientos con hábitos caseros, trascendentes y necesarios.

18 de octubre, Día mundial de la protección de la naturaleza

Por Andrea Abrego

El 16 de marzo de 1972, Juan Domingo Perón pronunció un discurso para alertar al mundo sobre el peligro de destruir lo nos rodea por el simple hecho de satisfacer nuestras comodidades. Hacía hincapié en la importancia de crear conciencia en las personas para frenar las consecuencias de nuestros actos. Gracias a este discurso se estableció el 18 de octubre como el día mundial de la protección de la naturaleza, con el propósito de insistir en la reflexión sobre la importancia de la protección del medio ambiente, flora, fauna y la necesidad de detener la destrucción  que cada día se infringe.

Cada vez se unen más países para celebrar este día, y  sólo doce de ellos son mega diversos, es decir, poseen el 70% de la diversidad de animales y plantas de todo el mundo. México ocupa el 5° lugar de esta lista.

A pesar de todo, incluso hoy en día, muchos no le dan importancia al tema o peor aún, no creen que exista un problema climático o ambiental. Por lo tanto, echemos una rápida ojeada a algunos informes científicos. Para empezar, no sólo existe un estudio que declare el cambio climático como algo real, sino que son varios  y vistos de distintas perspectivas. Centros de investigación como el Met Office de Inglaterra, la NOAA (Administración Nacional Atmosférica y Oceánica) de Estados Unidos, la Academia Nacional de Ciencias del mismo país, la NASA GISS o la IPCS (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) concluyen categóricamente que existe un aumento de temperatura desde los últimos 50 años. Si bien es cierto que el planeta ha atravesado por varios cambios climáticos, sin embargo ninguno de ellos había sido causado por las acciones de los humanos y con tal rapidez.

Pero de igual modo, también son muchos los que se preocupan y actúan para solucionarlo, científicos e investigadores, organizaciones ambientalistas y comunidades enteras. Todos tenemos la capacidad de contribuir para mejorar nuestro entorno, ya sea evitar el consumo de plásticos, unicel o alimentos industrializados para no generar tanta basura, bajar el consumo de productos derivados de animales, no malgastar los recursos naturales, ayudar en la reforestación o en las organizaciones que protegen animales, comprar productos locales y orgánicos o cultivarlos nosotros mismos. En fin, existen tantas soluciones que sólo tenemos que poner manos a la obra.

Pedir un vaso de agua: un verdadero acto revolucionario

El problema de las bebidas embotelladas es cada vez mayor. Algunos países cuentan con la infraestructura para canalizarlas y manejar los desechos, pero hasta la fecha, siguen siendo un problema para el medio ambiente y la economía de los consumidores.

Aquí te damos algunos consejos prácticos para reducir la producción de basura que genera la industria refresquera:

  • No consumas agua u otras bebidas embotelladas.
  • Pide un vaso con agua. Recuerda que los filtros o garrafones ahorran muchos empaques (y dinero).
  • Reutiliza tu botella (si ya tienes alguna).
  • Cuando decidas desecharla, hazlo en los contenedores especiales para plástico PET.

Annie Leonard, del proyecto The Story of Stuff, nos presenta en este video una interesante reflexión sobre la problemática del agua embotellada:

Una vida sin basura 

¿Qué pasaría si pudieras vivir sin producir basura? Seguramente pensarás que es imposible, pero Lauren Singer nos demuestra lo contrario.

Por Elena Hernández

Laura Singer lleva dos años sin producir basura. Activista de corazón, la idea de vivir sin generar desechos surgió después de haber tomado una clase de estudios medioambientales en NYU (New York University). Un día, al ver su refrigerador lleno de envases de plástico, se dio cuenta que sus acciones no eran congruentes con sus creencias. La transformación no fue de un día para otro, sino que poco a poco fue haciendo pequeños cambios en sus hábitos diarios. Lo primero que hizo fue eliminar el plástico por completo de su vida.

Esta es toda la basura que ha producido en dos meses. (©Trash is for Tossers)

Esta es toda la basura que ha producido en dos meses. (©Trash is for Tossers)

 

 

 

 

 

 

 

Empezó por comprar su comida únicamente en mercados, ya que ahí los alimentos no tienen empaques; además, llevaba su propia bolsa reutilizable para guardar sus compras y así evitar las bolsas de plástico. Después comenzó a hacer sus propios productos de limpieza en casa para no tener que comprar los que venden en el supermercado en envases de plástico, lo mismo hizo después con los productos de belleza y cuidado personal. Su ropa la compra en tiendas de segunda mano, no pide recibos de sus compras y, por supuesto, jamás utiliza desechables (igual que el Plate Project).

Después de dos años de vivir así, Laura ha encontrado grandes beneficios en este nuevo estilo de vida que sin duda todos podrían adoptar. Primero que nada, ha ahorrado mucho dinero pues ahora, antes de salir de compras, hace una lista de lo que necesita y no hace compras impulsivas; también ahorra dinero con los grandes descuentos de las tiendas de segunda mano. Otro beneficio ha sido el comer más saludable, pues por lo general las frituras y dulces vienen en empaques. En vez de eso consume más cosas naturales como frutas, vegetales, granos y productos locales. Por último, Laura dice ser más feliz ya que no se estresa por situaciones como tener que ordenar comida a domicilio cuando es tarde y tiene hambre, pues ahora siempre tiene comida fresca en casa, tampoco tiene que limpiar tanto como antes; en general, tiene una mejor calidad de vida.
Este nuevo estilo de vida fue tan efectivo para ella que renunció a su empleo como gerente del departamento de sustentabilidad de NYU para iniciar su empresa de cero-desperdicios donde vende los productos de belleza y limpieza que aprendió a hacer cuando decidió comenzar a vivir sin basura.
Sigue a detalle la vida de esta mujer que ha logrado llevar una vida sustentable en una de las ciudades más caóticas del mundo en su blog Trash is for Tossers