Recuperando el balance hormonal

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Por Maylida Armas

Nuestro organismo es un laboratorio perfecto. Produce lo necesario en su justa medida para cumplir funciones específicas. El exceso o defecto de cualquier elemento, vitamina, mineral, proteína u hormona, produce desequilibrios de mayor o menor magnitud.

En el caso de las hormonas, los desequilibrios pueden ir desde afectación de nuestras emociones,  crecimiento y desarrollo, metabolismo, reproducción, hasta enfermedades relevantes como el cáncer.

Los factores que pueden desequilibrar las  hormonas en la mujer comúnmente son la menopausia, el embarazo, el ciclo menstrual, la píldora anticonceptiva, y los factores de estilo de vida, tales como los patrones de sueño inconsistentes, estrés, alimentación inadecuada y falta de ejercicio. Otras causas pueden ser problemas de tiroides o diabetes.

Entre los síntomas  que señalan que hay un mal funcionamiento hormonal se encuentran: trastornos de sueño, acné persistente, olvidos y descuidos frecuentes,  constante apetito, problemas digestivos, síndrome de intestino irritable, fatiga, cambios de humor, depresión, aumento de peso, dolores de cabeza y migrañas, sofocos y sudores nocturnos, sequedad vaginal, enfermedad fibroquística en los senos, disminución de la libido, sangrado uterino anormal, menarquía temprana, menopausia tardía, quistes, síndrome premenstrual, síndrome climatérico, entre otros.

Pero, ¿qué son las hormonas?

Son los mensajeros químicos del cuerpo  que controlan numerosas funciones, mientras circulan por el  torrente sanguíneo hacia los tejidos y órganos.  Son producidas por las glándulas endocrinas, entre las que se encuentran la pituitaria, la glándula pineal, el timo, la tiroides, las glándulas suprarrenales y el páncreas. Además de lo anterior, existen las hormonas sexuales, que se producen en los testículos y ovarios.

Está definitivamente demostrado que los niveles sanguíneos de hormonas dependen de la dieta. Una dieta rica en grasa aumentará los niveles de algunas hormonas en el cuerpo de una mujer a través de una variedad de mecanismos y ocasionará dificultades como obesidad, diabetes, problemas cardio-vasculares etc. Asimismo, el consumo de alimentos que ha recibido hormonas, como la carne, pollo, huevos y lácteos, contribuye a superar el límite saludable en nuestro cuerpo.

En el caso de la mujer, al llegar a la menopausia, disminuye la producción natural de algunas hormonas, que resulta conveniente equilibrar a niveles normales. Los desagradables  “calores” que ocurren en este período, con frecuencia son tratados con tratamientos de reemplazo hormonal, lo cual en algunos casos es un detonante para la formación de cáncer. Sin embargo, la disminución  de estas molestias, e incluso su no aparición, puede  lograrse a través de la alimentación saludable, consistente en el consumo de alimentos vivos, disminución de los alimentos industrializados y prescindir de alimentos de origen animal: carnes, pollo, pescado y lácteos.

La maquinaria sabia y maravillosa de nuestro organismo se encarga de tomar lo que necesita y eliminar los excesos, siempre y cuando la cuidemos con nutrientes y complementemos con aire y agua pura, ejercicio y, sobre todo, alegría de vivir

"Me niego a digerir la agonía." —Marguerite Yourcenar

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