Adoptar un perro sin hogar: ¿por qué no?

Cosme, perrita adoptada de refugio. ©Ecovegana

Por Analhi Aguirre

Hay miles de argumentos para convencer a alguien de que adopte un perro de la calle, un ser sintiente que fue abandonado o no asistido como se lo merece. La cuestión es que esta decisión genera conflictos, pues existen preocupaciones mal fundadas. Una de ellas asegura que es más fácil comprar un animal de raza que uno que ha sufrido hambre, maltrato y desamor. Por ejemplo, es normal pensar que la vida que han llevado estos animalitos hace que sea más difícil la adaptación para ellos y la familia acogedora.Y sí, es cierto.

Muchos de estos peludos sufren del conocido “Síndrome de Ansiedad por Separación”, que les provoca una enorme inseguridad y temen ser abandonados nuevamente. A veces, requieren de una enorme paciencia porque en el momento que dejamos la casa, se dedican a romper, ensuciar y comerse todo lo que encuentran, así sean nuestros muebles, libros o la basura. Los veterinarios recomiendan que, hasta que el animal entienda que no volverán a dejarlo, es necesario encerrarlos cuando tenemos que salir. Luego con el tiempo – un lapso que puede durar hasta 6 meses- el perrito o perrita comprende que ese es su hogar y que nadie va a desentenderse de su cuidado. Y claro que es complicado adoptar a un animal que no tiene una historia de alcurnia que responda por él. No obstante, este tipo de síndrome no sólo les sucede a animales sin pedigrí, pelo perfecto, patas fuertes y ojos de película, también lo sufren los perros de cualquier raza y edad. La fantasía del perro perfecto se desmorona.

Ningún animal debe ser rechazado con prejuicios que no son reales. Es verdad que los animales que viven en condiciones muy tristes (un perro callejero puede pasar días sin tomar agua ni probar comida, ni hablar si se enferma o se lastima) está expuesto a una menor higiene y salud, pero existen asociaciones  y personas que se dedican a recuperar y buscarles hogar a estos animalitos. Y si así no fuera y, de casualidad, un animalito se acerca pidiéndonos asilo, ¿podríamos negárselo sólo porque está sucio y enfermo? Al revés, darles un lugar en nuestra familia es establecer una relación de agradecimiento, amor y bienestar. Además, es una bella manera de restablecer el equilibrio tan inestable en este mundo.

"Me niego a digerir la agonía." —Marguerite Yourcenar

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